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lunes, 23 de septiembre de 2019

7 puntos a considerar sobre el arte cristiano

El apogeo en los últimos años de términos como “Arte Profético”, “Arte del Reino”, “Arte Cristiano”, ha generado varias repercusiones en torno a la cultura de lo que se hace llamar Iglesia. Nunca antes habíamos visto que se le diera tanta relevancia a la pintura y las artes gráficas en cinco siglos de protestantismo. 
Por un lado esta tendencia es muy positiva, ya que las artes visuales nunca tuvieron un lugar importante en el mundo protestante siendo la principal razón de esto el sobre uso de la imagen por parte del catolicismo, que durante siglos se dedicó a cultivar y financiar obras de arte, no solo con un fin estético sino que también como una herramienta pedagógica y de control, sustentadas sobre el sentimiento de idolatría que se buscaba ejercer a través de las múltiples esculturas, retablos, y frescos en que se enmarcaba la liturgia.
Cuando estalla la Reforma Protestante, pareciera que la idolatría y la manipulación de masas por medio del arte ya había generado suficientes anticuerpos. Esto generó una distancia del movimiento protestante hacia las artes visuales. Esta es la razón por la que hay tan pocos pintores protestantes que se dediquen a mostrar de manera explícita su relación con lo divino por medio de su arte (en casi 5 siglos). Pero eso es otro tema.
Esta corriente iconoclasta me parece justa en cierta medida. No era bueno lo que se hacia con la pintura y la escultura. La manera horrible con que se pretendían controlar a los pueblos por medio de la religión, teniendo a las artes como arma de adoctrinamiento, era algo francamente horrible. Pero por otro lado el rechazo generó la carencia de movimientos pictóricos y escultóricos por parte del nuevo mover del espíritu que se estaba desatando en cada época y lugar desde el S. XVI. 
Hace pocos años que los conceptos que anteriormente menciono comenzaron a inundar algunas congregaciones. De a poco se comenzó a aceptar la idea de que de cierta manera alguien con ciertas habilidades artísticas podía pintar o dibujar algo esta siendo inspirado por Dios, de alguna manera, como quien predica o canta. 
Todo esto parece muy bien. Pero quisiera advertir algunos puntos que me llaman la atención en esta primera ola de arte en las congregaciones cristianas de este siglo:

  1. La relación arte-templo y arte-liturgia NO es indispensable. De alguna manera la gente se acostumbró a llamar arte profético o cristiano al resultado artístico de una persona pintando mientras la liturgia sucede. Pintar dentro de un lugar de reuniones no se hace que la acción sea más santa o más pura, y hay un error en pensar que el arte solo se debe desarrollar en este contexto, porque lo vuelve irremediablemente religioso, y lo priva de tener un impacto fuera de la congregación. Por otro lado se genera la noción de que el artista siempre tiene la instantaneidad necesaria para comenzar y terminar una obra durante el horario de culto, y esto no es así… hay obra que te puede llevar años realizar. Con esto no estoy diciendo que sea malo pintar en medio de una reunión, pero debemos saber y hacer saber de que no es la única instancia para hacerlo.
  2. Una vistazo a la Calle. Hay muchas maneras de hacer arte, y muchos temas que se pueden abordar. Dios no esta interesado solamente en la reunión del domingo, pero es necesario inquirir en lo que quiere que toque con arte. Esto esta muy vinculado al primer punto, ya que hay muchas formas de ser testigos de la voz del Padre a través de las disciplinas artísticas. Hay tantos temas que se pueden abordar, pero es necesario que los que se hacen llamar hijos De Dios le pongan atención a lo que su Padre esta hablando sobre aquello. Qué podemos decir desde el arte sobre las creación, la contaminación, la migración, los refugiados , el consumismo, la ansiedad, el maltrato, el acoso, etc. Cuando leemos lo que los profetas hablaban al pueblo, nos damos cuenta de que a Dios no le interesa solo lo que pasa en un lugar de reuniones. Por otro lado hay muchos lugares para exponer, tanto galerías, como espacios públicos, donde puede resonar algo que esta sonando en el Espíritu. Pero para esto hay que inquirir, gestionar, y trabajar bastante… no basta con un día a la semana. Algunos recibirán diseños para ministrar directamente a lo congregación, pero otros para ministrar en otros espacios… ¡atentos a eso!
  3. La saturación iconográfica. Por alguna razón el arte en las congregaciones esta saturado por los mismo elementos. Se repiten por cientos las águilas, los leones, las menorah, los shofares. Esta tendencia es mucho más compleja de lo que parece. Primero porque pareciera que el uso de estos símbolos fueran sinónimos de que lo que se esta haciendo es algo profético, y esto no es así. Esta saturación solo nos arriesga a caer en el mismo sentimiento de idolatría del que nos venimos limpiando por siglos. Por supuesto que estos elementos no son malos en si mismos, pero su sobre uso esta trayendo viejos vicios a relucir. Esto paso con la serpiente de bronce que Dios le pide a Moisés que haga para que al mirarla el pueblo fuera sanado de las mordeduras de las víboras. Al tiempo la transformaron en un ídolo que debió ser destruido.
  4. Carencia de oficio. Me parece bien que el interés artístico crezca, eso es muy positivo en varias formas. Lo complicado es cuando asumimos que porque alguien pinta una vez a la semana en el culto es un artista. Esto NO es así. Las diferentes disciplinas artísticas requieren una búsqueda rigurosa, tanto en la técnica, en las problemáticas que se abordan, en las formas, en investigación, en gestión, etc, etc. Quizás tu no eres artista de oficio, pero puedes expresarte artísticamente con confianza en lo que estas recibiendo (eso está muy bien). Mi consejo es que no reduzcas lo que estas haciendo solo a una obra… dale vueltas, resuelve de diferentes maneras, genera series, relacionalo con escrituras, con lo que vives, con el lugar donde vives… eso enriquecerá tu trabajo. 
  5. NO solo existe la pintura. Hay tantas manera de expresar de manera creativa y artística lo que estas recibiendo que es un error pensar solo en la pintura como una opción. Mucha gente se frustra en el intento de pintar, simplemente porque el resultado no era el que esperaban. El error esta en pensar en arte como sinónimo de pintura, y esto no es así. Puedes pintar y no estar haciendo arte, como puedes hacer arte sin necesidad de pintar. ¡Hay tantas opciones! El arte del Siglo XX nos regaló la magnífica posibilidad de poder hacer arte como nunca lo habíamos pensado, interviniendo objetos, usando la escritura, incorporando nuevos medios, tecnologías, performance, generando interacciones entre las personas, experimentando, involucrando ciencias, historia, sonidos, mezclando el arte con otras disciplinas, etc, etc. Este punto es una invitación a ver más allá de tus paradigmas de que es arte o no. Date una vuelta por algún museo de arte contemporáneo y verás que es mucho más amplio de lo que piensas.
  6. Cuidado con el sobredefinir. Muchas veces esta todo tan codificado que no deja espacios para que la obra quede abierta. Muchas veces me preguntan sobre que significa lo que hice… y la verdad es que siempre prefiero dejarlo abierto. Esa apertura permite que la obra este viva, que pueda mirarse una semana después o diez años después y signifique algo nuevo. Hay obras que las hago con un entendimiento inicial, pero al tiempo tengo otra comprensión, mucho más profunda de lo que hice. Pero esto no es posible cuando defino todo en la obra. Por ejemplo, cuando se le asignan significados cerrados a los colores, animales, formas, o a diferentes elemento. Eso es muy negativo, porque no permite que otra persona pueda oír lo que el Espíritu le quiere hablar a través de la imagen, sonido, poemas, etc, y solo condiciona la lectura a lo que solo uno entendió.
  7. Siempre hay algo nuevo. Quizás no sea nuevo técnicamente, ni estéticamente, pero puede contener algo que no se había dicho ni soltado sobre un lugar determinado, quizás de una manera muy evidente y todos lo puedan entender, o quizás en misterios, de difícil comprensión intelectual, pero de gran impacto en el espíritu de quien lo presencie. Esto requiere que inquiramos constantemente, para ser testigos genuinos y verdaderos de lo que nuestro arte esta mostrando. 
"Esperanza Arauco",
Tinta + Digital + Escritura en Décimas
2019
"Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; pero una sabiduría no de este siglo, ni de los gobernantes de este siglo, que van desapareciendo,
sino que hablamos sabiduría de Dios en misterio, la sabiduría oculta que, desde antes de los siglos, Dios predestinó para nuestra gloria; 
la sabiduría que ninguno de los gobernantes de este siglo ha entendido, porque si la hubieran entendido no habrían crucificado al Señor de gloria;
sino como está escrito: COSAS QUE OJO NO VIO, NI OIDO OYO, NI HAN ENTRADO AL CORAZON DEL HOMBRE, son LAS COSAS QUE DIOS HA PREPARADO PARA LOS QUE LE AMAN. Pero Dios nos las reveló por medio del Espíritu, porque el Espíritu todo lo escudriña, aun las profundidades de Dios.” 
1Corintios 2:6-10



jueves, 14 de diciembre de 2017

Reforma y Contrarreforma

Articulación de la Voz  y la Manifestación del Testimonio


Hace 500 años, como bien es sabido, Martín Lutero clavo sus tesis en Wittenberg, uniéndose de esta forma a otros reformadores que alzaron su voz para manifestar verdades del cielo en su generación. Los precedentes de Lutero fueron perseguidos, torturados, muertos en la hoguera, e incluso juzgados de manera póstuma.
Las artes tuvieron diferentes relaciones con el movimiento reformador. La música se afianzo muy bien al movimiento protestante, con un Lutero que componía himnos y que ejecutaba el laúd, se incorporó una nueva sonoridad a una nueva forma de liturgia, con fines devociones y educativos a la vez.  
Por otro lado la visualidad se vio mermada profundamente, con muy pocos exponentes del mundo de la pintura, entre ellos cuentan Lucas Cranach (El Viejo) y su hijo del mismo nombre (conocido como el joven), también es esta acotada lista se encuentra el gran pintor y grabador Alberto Durero. Estos en dentro del contexto de las primeras décadas de la joven Reforma protestante. 
Con estos nombres en esta primera etapa, podríamos pensar que nacería un nuevo movimiento artístico desde el protestantismo, sin embargo en las siguientes décadas se introdujo un profundo celo por no generar imágenes, esto debido al trauma idolátrico vivido dentro del Catolicismo. Esto es conocido como Iconoclasia.
Paralelo a la corriente protestante iconoclasta, se genera el primer estilo artístico internacional, El Barroco, el cual contemplaba pintura, escultura, arquitectura, danza, ópera, teatro. Este estilo es conocido como el arte de la Contrarreforma, ya que al menos en las primeras tres disciplinas antes mencionadas, de fondo estaba la idea de la iglesia Católica de generar una contra propaganda de las ideas de La Reforma.
El Vaticano supo muy bien usar las artes para divulgar sus ideas y principios, en una Europa en  que el Protestantismo avanzaba a gran velocidad, pero carente de potencia en su visualidad. Esto repercutió en un violento freno de la Reforma en Europa. Roma entendió el poder de las imágenes, de la potencia en experimentar las dimensiones tridimensionales de la escultura y la arquitectura. El Papa se convirtió en el principal mecena de la época, siendo las artes uno de los principales ejes de inversión económica en el Vaticano.
Entre los grandes artistas que podemos contar como parte de este movimiento están: Miguel Ángel, Bernini, Borromini, Caravaggio, Andrea Pozzo, entre mucho otros. 
El movimiento de Contrarreforma logro darle imagen y dimensión a la voz que los inspiró, y de esta forma pudieron frenar en una buena medida el galopar de una Reforma, que se oía con fuerza, pero que se veía difusamente.

La voz de Dios esta diseñada para manifestar un sonido y una imagen. Es por esto que los profetas del Antiguo Testamento oían la voz de Dios que venía sobre ellos, y esta les mostraba la visión. De esta misma manera operaba el Apóstol Juan, que comienza a oír a la Voz, pero luego se da vuelta para ver la voz que le hablaba, y comienza a tener la visión y experiencia del libro de Apocalipsis.  
La Voz de Dios contiene sonido e imagen. La voz de las tinieblas sigue el mismo principio.
El problema es que seguimos sumidos en una mentalidad iconoclasta, que no nos deja manifestar la imagen de la voz, y hacerla visible para que la Reforma que se ha manifestado en estos días avance. 
No basta con solo oír, debemos inquirir en la Voz, hasta que esta se haga carne tanto en sonido como en imagen. 
De esta misma manera Jesús oía al Padre, pero su rol no finalizaba en el oír, sino que continuaba en hablar (sonido) y en el hacer (imagen). Esto hace posible que el testimonio de JesuCristo sea visiblemente atestiguado por otros, y no se estanque en el testigo. La labor del Testigo es manifestar el testimonio con todo lo que es. Si esto no pasa, podemos dudar de la veracidad de su calidad de testigo.
Ahora, con esto no me refiero solo a las artes. Nuestra vida esta llena de sonidos e imágenes que manifestamos todo el tiempo, y responden a aquello que estamos viendo y oyendo en nuestro Espíritu y Alma, aún en nuestro cuerpo. Somos un testimonio de aquello que nuestros ojos espirituales están viendo.
El testimonio esta en el Ser, pero también en el Hacer que este Ser manifiesta.
No dejemos que la “Iconoclasia” mate la manifestación de su voz frenando la Reforma que esta avanzando a través de los hijos del Padre en este tiempo. 
Estamos viviendo un tiempo de profundas manifestaciones de la Voz del Padre a través de los hijos, no solo en las artes, sino que en todas las áreas. Manifestaciones que están rompiendo las burbujas en que las sociedades han edificado sus mundos, abriendo los nuevos horizontes de esta nuevo tiempo. No seas de los que frena a los caballos que están avanzando, no seas de los que mutilan el testimonio...
¿Dónde están el sonido y la imagen del testimonio del Cristo en ti? 

sábado, 24 de mayo de 2014

El problema de la Representación


Como bien dice la palabra Re-presentar, conlleva el ejercicio de volver a presentar algo que ya fue presentado. Cuando en el arte representamos un objeto, lo que estamos haciendo, es una reinterpretación de este, a través de la técnica que hemos escogido. En el conocido óleo "La traición de las imágenes", de Rene Magritte, se plantea un problema acerca de la representación. Esta pintura consiste en la imagen de una pipa, la cual es tensionada por la frase que está bajo esta, la cual señala: "Esto no es una pipa". Y claro, no es una pipa, es solo la representación una pipa. El propio Magritte diría «La famosa pipa. ¡Cómo la gente me reprochó por ello! Y sin embargo, ¿se podría rellenar? No, sólo es una representación, ¿no lo es? ¡Así que si hubiera escrito en el cuadro "Esto es una pipa", habría estado mintiendo!». Cada vez que pintamos, esculpimos, incluso, que fotografiamos, estamos haciendo representaciones de un algo, por hiperrealista que fuese la obra, no es más que una representación. Cuando tomamos una idea, o cuando percibimos algo en nuestro espíritu, que nos motiva a hacer una obra, el ejercicio técnico de pintar, componer, esculpir, intervenir un espacio, etc., es el esfuerzo por volver a presentar lo que en nuestro ser hemos percibido espiritualmente. Por lo tanto, en el espíritu algo se nos presenta, que nos motiva a representarlo a través de colores, formas, sonidos.
"La traición de las imágenes", Rene Magritte, 1928-1929 
En la Biblia, la representación es un principio, que le da forma a muchos hechos contenidos en esta, por ejemplo el de la Comunión, en que el pan representa al cuerpo, y el vino a la sangre de Jesucristo. De la misma forma el bautismo es una representación de morir para el mundo y de resucitar en él. De la misma forma los profetas funcionaban mucho por medio de representaciones, por ejemplo Jeremías y la representación profética del yugo (Jer. 27), la cual era totalmente atingente a la condición política y social de un país. Lo mismo fue hecho por Ezequiel (Ez. 4), en que el profeta hace una representación de la ciudad con barro, y por cerca de catorce meses realiza una serie de representaciones a modo de lo que hoy llamamos "Performance", lo hacía en público y para dar un mensaje sobre el futuro de la nación.
Sea en la historia del arte o en la Biblia, la representación busca llevar al espectador una nueva mirada de algo que el artista/profeta ya miró, proceso en su interior, y lo entrega con los énfasis correspondientes al espíritu que lo inspiró.
Cuando en la ley se señala "no harás imagen", tiene que ver con la elaboración de imágenes con fines idolátricos, no con la elaboración de representaciones de otros tipos, ya que la Biblia está llena de representaciones, comenzando por el tabernáculo. De hecho en el original, no se emplea la palabra "imagen", sino que se usa la palabra "ídolo". Esto debería ser suficiente, para quitar una postura iconoclasta, que nos ha llevado a mirar el arte desde lejos, o de manera indirecta, anulando la posibilidad de hacer declaraciones visuales y proféticas desde el espíritu, hacia los hogares, ciudades, naciones, etc.
Las representaciones son importantes, porque tienen el poder de manifestar en lo natural, lo que ya está en el espíritu, dando testimonio de esto, y de esta forma hacerlo conocido por el espectador, llevando a este a entrar en una entendimiento por medio de la intimidad con una verdad eterna o para un momento específico. De esta forma, la obra se convierte en puente entre el espectador y el mundo espiritual y eterno.
"La Nube", Yona Friedman / Israel Torres. Esta obra fue expuesta en la XI bienal de artes mediales, 2013 en el MNBA. En esta obra decidí todos los aspectos de montaje y composición, siendo de origen conceptual de Friedman (FRA)  por lo cual contaría como una co-autoría. "La Nube" dialogaba con un mapa de Santiago que estaba justo bajo la obra, y con los puntos cardinales marcados en la sala. La obra fue montada en la sala Chile del Museo Nacional de Bellas Artes. Para mi es una representación profética de una nube espiritual sobre la ciudad y sobre la nación, así como la nube que vio venir el criado del profeta Elías, que traería un cambio de tiempos sobre la nación.